12 ene. 2012

Los sueños, sueños son...

Si bien cada persona tiene sus propios puntos de vista y su propia manera de vivir y sentir las vivencias, es sorprendente la analogía que nos une en el fondo y en las formas. El lenguaje de los sentimientos, aun siendo extraordinariamente complejo, no es tan difícil de interpretar si nos detenemos a analizarlo. ¿Por qué si no se han logrado conceptuar tantos sentimientos, bautizándolos con un nombre y con una definición exacta?. El dolor es dolor, la alegría es alegría, la esperanza es esperanza, la duda es duda, la frustración es frustración... Y esto es así para todo individuo. Podemos sentirlos con mayor o menor intensidad, habrá idénticos contextos que para unos inspiren determinadas emociones y para otros, otras, o las mismas, pero con diferente grado de intensidad, pero todos experimentaremos esas sensaciones, ese amplio abanico de sentimientos a lo largo de nuestra existencia.
El grado en que sintamos unas u otras estará siempre condicionado por nuestra realidad, que a su vez, depende de infinidad de factores ajenos a nuestro mando, que se escapan de nuestro dominio. Esta imposibilidad de dominio provoca a menudo que nuestras expectativas, nuestros ideales, no se correspondan con nuestra realidad, antagonismo éste que se convierte en la fuente de nuestras frustraciones.
Pero, afortunadamente, el ser humano tiene una herramienta fabulosa para evadirse cuando su realidad le hastía; el ser humano puede soñar, idear. Cuando sueñas, puedes desprenderte de todos los lastres que deforman tu ideal. Cuando sueñas, puedes dominar todos los factores a tu antojo. Tus sueños son la esencia de tu persona. No obstante, soñar tiene una contrariedad; que siempre se despierta...

2 comentarios:

  1. O como dijo Calderón de la Barca, todos sueñan lo que son aunque nadie lo entiende, y finaliza porque los sueños, sueños son. Aunque a veces y eso lo digo yo, es mejor no despertar.

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  2. jejeje...no siempre despertamos...jejeje

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