22 mar. 2012

La era de la prostitución.

¡Bienvenidos a la era de la prostitución! ¡Pasen y vean; el espectáculo ya ha comenzado!

Son tiempos de prostitución; el prostíbulo es España, los prostituidos los ciudadanos. ¿Quiénes son los proxenetas? Que cada cual busque los suyos...

Están prostituyendo nuestra moral, nuestra autoestima, nuestros principios, nuestro bienestar, nuestras capacidades, nuestra ideología, nuestros trabajos, nuestra economía, nuestros derechos y todo aquello por lo que generaciones pasadas lucharon a destajo. Y todo, ante nuestra pasividad; bien sea por miedo, por cobardía, por conformismo o por un cóctel de esos tres ingredientes, nos estamos dejando vender sin rechistar. Esto supone, no sólo un intenso conflicto interior, sino unos profundos sentimientos de hipocresía y cobardía, de manera que nuestra integridad y nuestra autoestima están en continuo deterioro.



Es lógico pensar que si este escenario no experimenta mejoría, irremediablemente llegaremos a un punto a partir del cual no quedará otra opción que la revolución, la lucha por recuperar lo perdido; así lo demuestra la historia y sería demasiado ingenuo pensar que nosotros somos diferentes. Al fin y al cabo, no somos más que seres humanos socializados que aprenden es base a la técnica del ensayo-error; actuamos, observamos nuestros errores, aprendemos de ellos (no siempre), los rectificamos y vuelta a empezar... Y así a lo largo de la historia ¿qué nos puede hacer creer que ahora será diferente?

Y no quiero pensar que estemos tan idiotizados como para seguir indefinidamente aguantando presiones, amenazas, dando gracias porque nuestro mal sea un mal menor (al menos algunos conservamos nuestros trabajos), agachando la cabeza, acatando y callando, renunciando paulatinamente a derechos, asumiendo recortes, impuestos, subidas de precios. ¿Qué nos pasa? ¿Están poniendo Valium en nuestra comida? ¿No tenemos suficiente con la sangrante tasa de paro? ¿No nos basta con tener que pagar entre todos lo que han robado unos cuantos? ¿No nos parece bastante que peligren nuestra sanidad, nuestra educación, nuestras pensiones, nuestros trabajos? ...



¿Qué necesitamos los españoles y las españolas para cabrearnos de verdad?


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