22 ago. 2012

Carta a Todd Akin


Desestimado engendro Todd,
(Engendro: según  la cuarta acepción de la RAE “plan, designio u obra intelectual mal concebidos”.)

No es mi intención entrar a valorar su “excelsa” intervención del otro día sobre el aborto, ya que si lo hiciera, me sería imposible no recurrir al insulto reiteradamente, y no merece la pena perder tiempo en eso; ya se insulta usted solo. Permítame, sin embargo, que haga una pequeña disquisición escrita de sus declaraciones:

Según sus palabras, tras una violación, “si se trata de una violación legítima, el cuerpo de la mujer tiene los mecanismos para poder cerrarse".

Si coge usted un diccionario y busca la palabra “violación”, podrá comprobar que aparece definida, aproximadamente, como “acción y efecto de violar”. Hecho esto, si sigue usted un poco más adelante y consulta la definición del verbo “violar”, se encontrará más o menos con el siguiente texto: “1.Infringir o quebrantar una ley, un tratado, un precepto, una promesa. 2.Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento. 3.Profanar un lugar sagrado, ejecutando en él ciertos actos determinados por el derecho canónico. 4.Ajar o deslucir algo.” Para terminar, vaya hasta la letra “l” y busque la definición de la palabra “legítimo/a” y podrá leer algo como “1.Conforme a las leyes. 2.Lícito, justo. 3.Cierto, genuino y verdadero en cualquier línea.”

Como puede usted comprobar, por definición, una violación no puede ser legítima en ningún caso. Dicho lo cual, no sólo le pega usted una patada a la ética, la moral, la estadística, la bilogía... sino que además, mucho me temo que habla sin propiedad alguna, y eso, para ser usted quien es y aspirar a lo que aspira, no creo que sea demasiado adecuado.



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